domingo, 5 de octubre de 2008

Un Fragmento encontrado de Tahuantinsuyo

¿Cómo puedo expresar la forma en que el líquido invisible fluye en el cuerpo sufriente? Esa forma de crear espacios en el detestado tórax de la desdicha, anti-felicidad, terminología cliché, viejas cursilerías.
Entrego la mirada y la ausencia de motivos para los ojos a la nulidad de colores, dispersos en el horizonte ignoto, aquel que no interesa en estos momentos en que me tiñe un estado irascible y en cada palabra pretendo acertar un golpe contenido en espacio físico. Es como un impulso de devorar las manecillas y violar al tiempo, crear en las sábanas la estampa de la humedad salada que destiñe a la ilusión. Entonces sólo queda la simulación, cansancio que enmascara a los violines tenues que reverberan en las cavidades con ese tono trágico que recordamos de alguna película conocida.
Pero no. De nuevo hay que esperar por razones ajenas.

[¿Aparece entonces un monumento, un águila arpía extenuada por la labor de emancipación del ser, buscando sacar de si el exterior de una vejiga de flotación, una aliteración de escamas encasillando mascadas ancrónicas? la verdad está en un cubo de hielo]

miércoles, 1 de octubre de 2008

Un poema de Cortázar

HABLEN, TIENEN TRES MINUTOS

Hablen, tiene tres minutos

De vuelta del paseo
donde junté una florecita para tenerte
entre mis dedos un momento,
y bebí una botellas de Beaujolais,
para bajar al pozo donde bailaba un oso luna,
en la penumbra dorada de la lámpara
cuelgo mi piel y sé que estaré solo en la ciudad
más poblada del mundo.

Excusarás este balance histérico,
entre fuga a la rata y queja de morfina,
teniendo en cuenta que hace frío,
llueve sobre mi taza de café,
y en cada medialuna
la humedad alisa sus patitas de esponja.

Máxime sabiendo que pienso en ti obstinadamente,
como una ciega máquina, como la cifra que repite
interminablemente el gongo de la fiebre
el loco que cobija su paloma en la mano,
acariciándola hora a hora
hasta mezclar los dedos y las plumas
en una sola miga de ternura.

Creo que sospecharás esto que ocurre,
como yo te presiento a la distancia en tu ciudad,
volviendo del paseo donde quizá juntases
la misma florecita, un poco por botánica,
un poco porque aquí,
porque es preciso
que no estemos tan solos,
que nos demos un pétalo,
aunque sea un pasito, una pelusa.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Nadie se baña dos veces en el mismo Heráclito

Fatídico día aquel en que instalé un estanque en casa.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Fred Frith/ Iva Bittová/ Pavel Fajt

Pese a posibles protestas referentes a sobre cargas de videos, creo que el contenido de este no dejará lugar a discusión

[a demás del silencio en que los demás permanecen que deja valles para tomar libertades]

Nadie puede el océano
¿Qué saben los terrestres si no
nacer desnudos?

Pensando en Gonzalo Rojas, encuentro a una mujer que ha nacido
vestida

viernes, 26 de septiembre de 2008

I'm your man

La buena música que siempre ayuda a principiar el fin de semana

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Un par de problemas (mundanos)

Loco de locura
con el velorio de cristal…
Loco de locura


-Si acaso unos cuantos pesos.

Las voces rebotaban con los objetos metálicos, solidamente colocados en la entrada del Bar. Junto a la barra un par de hombres y una mujer bebían solitarios, como ínsulas secretas.

En el punto más cercano a la puerta, fatigado de esperar, pedí un tarro más de cerveza, dispuesto a liquidar el acumulado de la noche en cuanto el último sorbo se rebajara a un recuerdo del líquido color ambar.

-Entonces perdiste todo.

En seguida pude recordarlo, la imagen de mi madre cruzando la puerta de la cocina, preparando pechugas de pollo rellenas con jamón, queso, y espinacas. Un fragor en el patio de enfrente, seguido de un resplandor como de cientos de soles estallando.

-Al menos sigo aquí…

El cenicero es una respuesta, igual que el temblor de los labios mientras se llevan un postulado de solución a la boca. “¿Cómo saber lo que pasó?”, palabras del médico frente a un cuerpo hueco.
-…
-No se que dirá mi mujer.



La noche boca abajo enseña los dientes. El frío cruza las pestañas, se guarece entre los huesos; la médula palpita para alcanzarse.