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lunes, 2 de marzo de 2009

No puedo dimensionar el trazo muerto, ni los días en cascada sobre mi espalda. Todo lleva un peso que le es propio, que conduce como río las figuras inmanentes a los ojos; esa clase de prefiguraciones que de la mente llega al mundo para entonces regresar con un esquema sabido de antemano: apriorística perfecta, con pretensiones sintéticas.

El mundo como un artefacto de pestañas, o como una base del número cinco con agujeros o pececillo agusanando sus entrañas, pero la vida está más allá, en esos agujeros o en esas agallas que para el caso son el mismo espacio vacío, sin posibilidades de representación.

El vuelo de las aves es un ave, y meditamos todos, quizás con la cabeza abajo, o con los ojos puestos en otro lado. Quizás con las manos colocadas frente a los ojos para bloquear cualquier iniciativa de fuga. Es tan fácil dejarse llevar por…

lunes, 1 de diciembre de 2008

Un buen hombre





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Now playing: Dizzy Gillespie - Manteca
via FoxyTunes

hasta la golondria emigró... presagiando el final...

"Si todo fuera tan sencillo como girar un picaporte, ya estaríamos equilibrando la vida en el ascenso por el apéndice horizontal de la chimenea"
E.E. Bacardi

El gato sonríe, es buena señal de que la capilaridad es un fiel principio de sintaxis física, de que cada vez somos menos sombra, pero sobre todo de que aun tenemos aquella simpatía y su capacidad para hacernos bienvenidos de los especímenes no-humanos más reticentes a la melancolía afelpada y al rubor femenino.

Me voy quedando: Soy una misma piedra, de un mismo río, que no es el mismo... Pero si seguimos flotando en Heráclito es por que el Rio no nos ha saludado como a Pitágoras, o por que su trágica defunción no ha dado paso a las exequias:

Que triste fue decirnos adiós
cuando te sumergiste en...

Vaya, que José José tiene clase, y la Hidropesía que era tormenta torrencial, malogradamente trató de convertirse en sequía mediante una sui generis inmersión, que o no curó al buen Heráclito, o lo hizo bocadillo perfecto para los perros.

El gato aun sonríe, es buena señal.

jueves, 13 de noviembre de 2008

De un Joven E. B. en circunstancias genéricas (tal como las tragedias hablan de lo particular para hacer referencia a echos universales)

Digamos que todo esa mañanba había dado oportunidad al caos. El primer pensamiento al salir de casa se extravió entre el tacto de mis dedos, al percatarme de lo mal rasurada que estaba mi barba, dejando entresentir lo liso de la piel de mis mejillas y barbilla, anexo a la aspereza de una lija que apenas comenzaba a presentarse con el convencimiento de las cordilleras australes,cedía sin aviso a un nuevo claro.

Entonces estaba yo ahí, de pié con una flor amarilla en la mano, y la mente clorada por el cambio de tópico propuesto por la epidermis. Lo que se me ocurrió inmediatamente (más como un reflejo análogo al parpadeo, que como una luminiscencia submarina) fue sonreír, pero esta bien visto que las mujeres no responden a está instancia cuando uno se presenta balbuceando quirúrgicamente imbuido en el mejor traje que la beca de estudiante puede proporcionar, y para colmo con la variedad vegetal exacta que posee la peculiaridad de disparar un grave caso de alergia.

Así tras una inesperada a todas luces, visita al hospital, me vi regresando a casa con una soledad contrastante con el espectacular comedia-romántica erguido orgulloso frente a casa, y un vacío en el bolsillo correspondiente a las llaves dejadas en una hipoalergénica sala de espera.


martes, 21 de octubre de 2008

De una taquería junto al viaducto

La digndindad inductiva de los tacos al pastor nunca ha sido puesta en duda. La tela del juicio es probablemente el mecanismo más directo para ocultarnos debajo de la asamblea frente a la que comparecen esos datos sensuales que aspiran a ser nombrados como fiables.

Con la piña coronando una anatomía abundante en proteínas, vestida siempre con discos de maíz, la aparición del clan susodicho es fácilmente diagnosticable: Ese andar flotante sobre carruajes voladores es señal de preparar las salsas.

domingo, 12 de octubre de 2008

Federico Fellini - Amarcord

La primera inspección deja unas cuantas dudas sobre la espalda:

1. ¿Qué es esa primera mancha inhiesta sobre sus cinco miembros inferiores, como rezando por el vuelo de las langostas?
2. ¿Cómo sumar el final de los manjares sin problemas de dicción?
3. Recordar la mirada de las focas desde el submundo es como pintarse un manojo de bigotes.

Recuerdo la secuencía de es película de FELLINI: Amarcord, donde el tío recién extraído del psiquiátrico organiza una revolución en pos de mujer montado cabalmente en un árbol:





y así es como venimos al mundo

martes, 23 de septiembre de 2008

De dos ojos que ven una estrella cruzando el lado tibio de la sala

Cedo al encantamiento de tus mariposas borrachas de humo terráqueo, borrachas de levitar como amapolas en la unción de las ventanas alimentadas con escritura erótica molida, borrachas del frescor del mate tibio subiendo como pulmones nuevos los cincuenta pisos de un edificio departamental, pero sobre todo de locura, borrachas de locura, y también de paz con su pronunciación sorda-(ciega, por el viento) por lo que es hermoso sin saberlo.

sábado, 20 de septiembre de 2008

De la fauna y su inclusión en la vida

La visión de los elefantes dormidos nunca ha sido algo que inspire mi más profunda confianza. Su respiración harto lenta de por si al caminar bajo el perpendicular sol, parece detenerse por completo cuando recostados sobre el barro cuan extensas sus orejas, rabo y trompa son, dormitan reconcentrados en su labor de paquidermo.

Si desprevenido, uno toma de frente la osadía de caminar sin reparo de peligro frente o incluso sobre una roca un poco más rugosa y cálida que las demás, y aun incólume su confianza trata de acampar sobre ella con la idea de estar en situación ventajosa en ocasión de cataclismo hidrológico, el primer golpe de martillo para colocar los anclajes producirá un resultado curioso, poco apropiado para contar en las reuniones familiares si lo que se pretende es causar asombro cuando preguntan por el brazo roto y los cardenales desbordando la circunferencia de un ojo, caso en que lo adecuado resultaría sacarse de los bolsillos una historia tan fantástica como haberse resbalado en la ducha, o impactado con una bicicleta durante la carrera al trabajo.----------------
Now playing: Led Zeppelin - Misty Mountain Hop
via FoxyTunes

lunes, 26 de mayo de 2008

inmersión entre dias finales del semestre

Con toda la violencia que podemos permitir a los párpados frotar los ojos, un punto crece en diacronía por los contornos fumables de la lluvia.

Camino, o voy haciendo el trayecto que más se le asemeja, sintiendo el costado invadido por límpidas esferas estalladas. Desde lejos la coloración de la playera parece estar a punto de decir: “basta un gato”, pero lo que en realidad gesticula y permanece apegado a cada gramo de tela conformante de mi cubierta es: “falta una extremidad”

Las pasadas calles ahora flotando bajo escombros de papel, u organelos macroscópicos, colindan su entreflujo entre enramajes lisos como ventanas, regalando bostezos caracterizados por secos contenidos mamíferos.

Si no trajera cuerpo esta soma…

lo único restante es una tintura densa.

jueves, 15 de mayo de 2008

Conmemoración ( I )

He vagado de sed en tierras que al buscar desarticulan el vacío y llenan con la materia derretida de los soles que habitan su gran ojo de tortuga al salado lago -por venir de la transparencia más pulcra de una contemplación-:


¿Qué se encuentra al interrogar a la ballena del desierto?
1) una palabra de consuelo
2) nuestra secreta aspiración al caos
3) la llave de un nombre latiendo entre las manos


Todo corazón parte del reposo


Solo la lengua saliva varias veces al día como imantada por el televisor


“No juzguéis a una cubierta por su libro”, cosa tan importante como saber que los espejos son metafísicas en potencia, podrían escapar contenidos en quien se ve en ellos.

martes, 29 de abril de 2008

-Para mAr-

6 a.m.
la hora somnolienta
momento de salir por la ventana,
y encontrar
como quien despoja a un boleto de cine
de su atribución mnemotécnica,
a una taza de café vacía
y a la cafetera cultivando moho.

-Me he dicho siempre que las esporas son planas y asexuadas
-Me han dicho siempre que el café no contiene la unidad de la vida
-Me digo ahora: Tanto universo de expandido verdiblanco
sería una pena destruir sin antes contemplar.

Dizzy Gillespie & Charlie Parker: El jazz
lava los platos al controlar el movimiento de los dedos.

Preparar el desayuno es cosa de
condimentar un cadáver
y hacerlo menos muerto a base de calor.
Caso contrario, el no-muerto
se hace más materia inherte
con la insignia de la llama.

-Te pienso,
y como la noche fue
nuestro encuentro de ajedrez en la ciudad-

Masticar requiere coordinación de varias partes del rostro.


viernes, 25 de abril de 2008

lunes, 21 de abril de 2008

El monumento derretible (pt. 0)

a la cazadora de sombras, en su no-cumpleaños


De espaldas al habla, con la parte superior de los dedos viendo al interior de Dios, escudriñando sus rincones ocultos, sus cavidades amortajadas por el silencio o la duda que se implanta en torno a él para mantenerle lejos de las cavilaciones superficiales que podrían corromper su pureza.

El tacto es blando, como pan recién horneado cruzando por la puerta para encontrarse con el cuchillo y la mantequilla de maní. Se toma el artefacto y en seguida se unta el pan sobre la crema café de dulce aroma.

Un gato juega con la lechosa en el patio, mientras yo aun inspeccionando a Dios que se ha presentado esférico en su modo de saludar protocolariamente desde la distancia turbia de las horas, comienzo a masticar el pan con la mano que me ha quedado libre tras la exactitud del cuchillo.

Es curioso el que a cada mordida la textura cambie, como si la porción disminuida fuera una llave para andar en otro espacio de materia condensada, sin cambiar el camino.

Tocan la puerta, dejo de toquetear el esfero limítrofe (tras la correspondiente persignación) y salgo a ver quien es. Andando hacia la puerta noto a la lechosa jugando con el gato, en esa reflexión de actividades digna de una función biyectiva.

-Buen día

-Buen día- contesto con tono escéptico.

-Vendo oraciones, bla bla bla… Salvación y resurrección…. bla bla bla...

-Pase por favor- digo mientras señalo el sillón verde en la sala de cristal.

Llamo al gato y a la escalera, y en seguida traigo al buen Dios.

El hombre implota en la visión, y la fé reverdece en la espalda de mí felino gatuno.



sábado, 12 de abril de 2008

De los gatos en las noches de Verano

Con todo y cabeza redonda
en ese cuerpo de félido carnívoro,

-saltarín y retráctil, como las sombras-

el engranaje con cremallera
de su fuerte parte media,
devora el estertor de una ave de hojalata,
sin recaer en el temblor de la luna
que a falta de
_________ s o s t é n
_________________hidraúlico,
rueda su femenina esfericidad rocosa
contra las elefantinas columnas de la tierra.

domingo, 23 de marzo de 2008

Turismo en el centro de San Cristobal -perspectiva geométrica/traslacional/rotacional-

En ese lugar solo se puede caminar por el andador hasta chocar con la pared; Lo que queda a continuación es girar un ángulo aproximado de 180 grados hacia cualquier dirección –izquierda o derecha del plano, al menos que se quiera terminar andando de cabeza o yaciendo en el suelo-, o practicar la reflexión del cuerpo entero con lo que se obtendría un resultado parecido pero con el inconveniente de quedar simétricamente invertido: diestra por siniestra.

viernes, 14 de marzo de 2008

Carta al insomnio

Preparo unas quesadillas, o las escribo, por que los papeles se invierten y así como la traslación se vuelve rotación y a la inversa, las papilas gustativas ceden a la colocación de las manos –expresamente en las puntas de los dedos-, y el tacto pasa a la lengua con todas sus células puntuales palpando los sabores en una transcripción sin detenimientos ni orgasmos –nuevamente una palabra que se vuelca por si misma en el camino, con mucho ímpetu por llegar. El combustible Zorn está exquisito en la noche de estrellas parlantes y altos pardos sin traba transparente-.

Estoy aquí, hundido en la columna sólida, como un hombre de Boligoma: Respiro y reformulo: Es entonces la pared la que esta hundida en mí: me suena a un solipsismo de altos vuelos, siguiendo ese linaje terminaré como Demiurgo en el centro, eterno e inmóvil: Tanta magna idea es producto de los jitomates quemándose sobre el sartén, me he replanteado el sacarlos de ahí, pero la espátula de hule carece de la agarradera pertinente, además esto de ser el ser no es desagradable, es como una inyección de morfina, o una aspiración de manto verdi-blanco.

Ahora llega a mi menta esa vieja imagen de clases: Verdul. La verdulidad es un grifo-equidna, un homenaje a lo quimérico.

Por las bocinas de TV resuenan las guitarras, la electrónica, la voz que desgarra la altitud. Un aroma se eleva entre un tremendo solo. El saxofón implacable se anuncia con el previó trastoque de un órgano eléctrico cortando el vientre de la decencia, es como ver una corbata despanzurrada que permite notar su interior vertido en lo amplio de un charco de felpa. Hay terror y éxtasis volatilizando el estómago.

La rítmica en mi cabeza, y solo hay una postura, una forma, un grupo de dientes sin lavar perforando el vértice de los círculos de maíz. Patton, Patton, Patton, gesticula como solo el sabe, yo me mantengo en el movimiento de lengua que escribe sobre el teclado sin voz, privado de automatismo por las cápsulas de instanciación.

Vos dirás: quizá estoy loco y todo estalla en piesecillas para adormilar insectos, pero esto es más complejo, como un rompecabezas de varias dimensiones y escalas, con borde de piezas rectilíneas. Un futuro gira como canicas sobre el cetro de la puerta. El futuro de la reflexión, es la maravilla turbia.

La madrugada se construye en un respirar lento…

El despertador suena y yo apenas comienzo a entender

miércoles, 5 de marzo de 2008

Primer acercamiento al interior de un enigma

Hay materia de olivo pensándose. ¿Es un misterio tan general la conciencia de lo vegetal? Lo verde pesa, instaura, mensura, adquiere, volatiliza, versa.

Quienes respiramos y somos móviles como máquinas de piel y huesos estamos perdidos entre la transparencia, y más que transformar y dirigir, organizamos por miedo. Las incertidumbres son el verdadero terror que colapsa los pulmones, o detiene el corazón en punzadas avatáricas.

Entre tarros y marcas de leche lo maquinal del humano formula desiertos para untarlos sobre la cabeza protegida por el humo del invierno acuoso que trata de erguirse en verano de desolación y calor-cuarenta-gradoscentígrados.

Tras de si, por si, para si, la plástica alimenticia configura un dispensador de tinta que dota de volumen a la lata de atún sobre el mantel rojo de la mesa, en una operación volumétrica por el encaje silábico de la sonrisa tornasol.

Terror de tener los párpados hendidos sobre la oscuridad sin escrúpulos, que redondea las pupilas hasta que parecen platos de esquinas dobladas para señalar al norte poético de un imán.

Terror por lo que permanece sin nombre, flotando por la circulación rocosa de un cuerpo estallante.

El orgasmo. Polución de un momento proclive a ser eterno en su ser tijeras.

Los cabellos se deslizan por el cuerpo, tienen longitud máxima y color de espacio vacío.
Hablan los instantes desnudos
Un humeante cigarro se une al cosmos

miércoles, 30 de enero de 2008

Onírico #1

-Vamos- una palmada en la espalda complementa el impulso de efectuación. Cuadrúpedo avanzar hacia la luz; Luciérnagas de cristal aletean expectantes por el deseo.

Los pensamientos se extienden lentamente hasta cubrir toda la superficie, para una vez alcanzado el tamaño máximo que les es definido de facto, desprenderse como la vieja capa de piel de una serpiente e iniciar su propio periplo.

Fumarolas solares hacen oscilar al agitado itinerario; Golpean con la tranquilidad de un viento taciturno seguro de ir dejando finas cubiertas de polvo que resguardan a los objetos del tiempo. En un hipotético futuro de aparición ante los ojos de un arqueólogo o explorador de ciencia especificada en su particular lenguaje, los ornamentos de la idea conservarán el aspecto que en este presente difuminan por el espacio, en la constancia que dan de si mismos.

El pequeño mamífero se incorpora. Podría decirse que es todo dientes, de nariz a rabo cubierto con incisivos concomitantes. Hay un brillo marfileo por los ángulos que acompañan su cuerpo: extensión de tensos músculos y colmillos, ojos verdes y colmillos, respiración y colmillos.

El vaho informe va concretando una blanda materialidad. Un bosque de flores derretidas sale al paso tras la inhalación de veinticinco unidades astronómicas, confundiendo el avance, propiciando la ejecución de una trayectoria circular que invade el camino, extendiéndose como la hiedra, deformando hendiduras, tomando rocas.

Los pasos se precisan. Atrás una avalancha de recuerdos. Frente a la mirada el desértico paisaje hace turbio el calor; Se forman pequeños torbellinos que van dando vueltas en una mezcla de colores y tonos. Los pies se extienden como saliva fresca; Hay pequeñas gotas de sangre flotando entre su transparencia.

Primero es una mordida con las extremidades, irradiada desde el fondo de un recipiente hipoalergénico. Un minúsculo cuerpo había intentado adelantarse, proyectando una huida bajo la creencia de superioridad vibrátil. En teoría los colores se moverían tanto que la invisibilidad debería cubrirle, instalándose dúctilmente hasta el más candoroso reducto de piel. Ahora que había sido tomado por la espalda, sentía los filos perforando rugosamente su epidermis. La sangre brotaba caliente y jugosa por las tres pequeñas oquedades, y ahí mismo le fue extraída la vida con un poco de presión adicional

Las luciérnagas adquieren un ritmo estroboscópico. La muerte no es cosa sencilla, como la pasta en pequeñas tiras comestibles. El rojo es un todo estallando. Los otros pasos continúan por lo indefinido.

lunes, 28 de enero de 2008

Del terror a las bicicletas de montaña

Los originales recuerdos de la infancia llegan a formarse ente brillos de cromado, y sonido de caucho rodando en las inmediaciones de la casa. Así la curiosidad que en principio irradia los parajes contiguos a la conciencia, transita sin obstáculo por el sistema nervioso en un viaje que la conduce a los rincones más alejados del centro encefálico, dejando en el camino centenares de nuevas poblaciones autónomas como producto de divisiones estratégicas con miras a la colonización total del organismo.

Al crecer, el niño tiene su primer encuentro con ese mundo. Un lenguaje que se ha ido desarrollando como actividad lúdica pasa a formar parte de la frontalidad con que manipulará de ahí en adelante su periferia. Es entonces cuando en medio del regocijo de unos padres orgullosísimos por la capacidad del menor para pronunciar oraciones simples que externan su deseo y ejecutan la distinción de parentesco con que sustantiva a cada uno de sus allegados, surge la primera pregunta insidiosa que hace prorrumpir en llantos a la madre, y enrojecer al padre: -¿Qué es eso?- inquiere el infante mientras señala al exterior directamente hacía un grupo de bicicletas de montaña.

El primer legado (descontando la información genética, que se conforma con la aceptación tácita de su designio) que se deja a los hijos, es un conjunto de nociones morales que lo acompañarán durante toda su vida: –el vehículo de la suprema bondad es un triciclo-



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Now playing: Pantera - Revolution Is My Name
via FoxyTunes

miércoles, 16 de enero de 2008

Los Cantos de Maldoror

De lejos, en efecto, hubiérase dicho que era un hombre maduro. La suma de los días no cuenta ya cuando se trata de apreciar la capacidad de un rostro serio. Sé leer la edad en las líneas fisiognómicas de la frente: ¡tiene dieciséis años y cuatro meses! Es bello como la retractilidad de las garras en las aves de rapiña; o también como la incertidumbre de los movimientos musculares en las llagas de las partes blandas de la región cervical posterior; o mejor, como esa ratonera perpetua, constantemente tendida de nuevo por el animal atrapado, que puede cazar por si sola, indefinidamente, roedores y funcionar incluso oculto bajo la paja; y, sobre todo, como el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección.

Lautréamont (Isidore Ducasse) Los cantos de Maldoror. traducción y notas de Manuel Serrat Crespo. Madrid, Catedra Capítulo sexto, P.295