miércoles, 24 de septiembre de 2008
Un par de problemas (mundanos)
con el velorio de cristal…
Loco de locura
-Si acaso unos cuantos pesos.
Las voces rebotaban con los objetos metálicos, solidamente colocados en la entrada del Bar. Junto a la barra un par de hombres y una mujer bebían solitarios, como ínsulas secretas.
En el punto más cercano a la puerta, fatigado de esperar, pedí un tarro más de cerveza, dispuesto a liquidar el acumulado de la noche en cuanto el último sorbo se rebajara a un recuerdo del líquido color ambar.
-Entonces perdiste todo.
En seguida pude recordarlo, la imagen de mi madre cruzando la puerta de la cocina, preparando pechugas de pollo rellenas con jamón, queso, y espinacas. Un fragor en el patio de enfrente, seguido de un resplandor como de cientos de soles estallando.
-Al menos sigo aquí…
El cenicero es una respuesta, igual que el temblor de los labios mientras se llevan un postulado de solución a la boca. “¿Cómo saber lo que pasó?”, palabras del médico frente a un cuerpo hueco.
-…
-No se que dirá mi mujer.
La noche boca abajo enseña los dientes. El frío cruza las pestañas, se guarece entre los huesos; la médula palpita para alcanzarse.
martes, 23 de septiembre de 2008
Yo soy el que soy (Ex 3,13-14)
Nace el gran laberinto que aun no se atreve a ver sobre si mismo, a dirigir una atónita mirada a su vientre tambaleante. Una porción de materia suave, como las vísceras separadas de algún animal de ordeña, teñidas en rojo, sobresale por la banqueta, por el muro de ladrillos, por el techo de lámina de asbesto. Este es mi vientre, la entrada a una casa de ladrillos, con altas aceras de tierra y techo de lámina de asbesto; mi vientre es una paupérrima casa, sin ventanas, apenas con un cartón haciendo de puerta. El lujo de los materiales externos se compensa con la ausencia de muebles, yo digo: ascetismo, esto es cercano, parecido a mis manos de agua.
Yo te daré una tierra y una descendencia (Gén 12,1-3).
Mi rostro, que acaso es rostro, se llena de gemas aladas, cantarinas, sobresaltadas por mi vientre dispuesto a ser habitado. Pronto las plumas dieron origen a más plumas, los cantos a más cantos, el hambre a más hambre, y el ladrillo sirvió para saciar el escozor de sus tripas, y mis manos para abrevar sus gargantas agujereadas. Así, cantando, cantando, fueron asciendo a mi rostro más rostro. Mi rostro fue finalmente un rostro, y no una incertidumbre de vértigo.
De dos ojos que ven una estrella cruzando el lado tibio de la sala
sábado, 20 de septiembre de 2008
De la fauna y su inclusión en la vida
Si desprevenido, uno toma de frente la osadía de caminar sin reparo de peligro frente o incluso sobre una roca un poco más rugosa y cálida que las demás, y aun incólume su confianza trata de acampar sobre ella con la idea de estar en situación ventajosa en ocasión de cataclismo hidrológico, el primer golpe de martillo para colocar los anclajes producirá un resultado curioso, poco apropiado para contar en las reuniones familiares si lo que se pretende es causar asombro cuando preguntan por el brazo roto y los cardenales desbordando la circunferencia de un ojo, caso en que lo adecuado resultaría sacarse de los bolsillos una historia tan fantástica como haberse resbalado en la ducha, o impactado con una bicicleta durante la carrera al trabajo.
via FoxyTunes
miércoles, 20 de agosto de 2008
Bitácora
Primera quincena de Junio
La ciudad tiene sus anclajes en la inestabilidad líquida de la tierra. Es un barco a la deriva que hace agua de todos lados. De su costillar pulula corrupción tormentosa, invadida por cortinas de gusanos que la van devorando; uno parpadea intentando alejar esos cuerpos convulsos extendidos en su blancor enredados en la lucha por una posición de privilegio, pero mientras más rápido se sucede la composición cinética de los párpados, más vivo es el tono blanco, y entonces uno se cree caminando entre un paisaje nevado, con el olor a podredumbre siguiendo la entrada al olfato, estallando en la visión enfática del propio tiempo acumulándose como grasa en el abdomen.
“Los precios aumentan 0.29% en la primera quincena de junio” El barco incrementa su oleaje, dibujando locamente su Páncreas en un tono pálido:
El páncreas es un órgano
glandular de tanto exocrina, endocrina ,
lobulada racemosa u órgano retroperitoneal
situado posteroinferior al estómago entre la concavidad del
duodeno y el hilio esplénico.
Cosas vistas más o menos sin esperanza. Cosas más o menos vistas por a través de un enfoque aúrico. La luz se puede ver cada mañana, vertida desde el primer espacio insinuado por las nubes que guardavelan el sueño. Pasando por Real de Guadalupe como de la vertiente de algo fluido, hasta colisionar con el mayor obstáculo imaginable que le obliga a girar para devolverse polarizada y desquiziante por Josefa Ortiz de Dominguez, hasta verse localizada en el Barrio de Santa Lucía donde las estelas cantan el otro nacimiento: la salida del agua por los recodos de las rocas, y que además enfrentan los destinos de múltiples incendios carcomidos desde el santuario de una iglesia azul comprimida cuando uno se acerca con sigilo y cierto miedo a su puerta de gigante, pero que tras una mirada elevándose por una línea vertical, puesta con toda voluntad y deseo de cortar el cielo, se logra posar la conciencia sobre los campanarios blancos, coronados con banderas de papel picado, limitándose a dar un ligero retazo de contacto con la epidermis celeste, mientras nubes ríen y los niños corren desde el recuerdo vacío e integro del último estertor del siglo.