viernes, 2 de mayo de 2008

Nota del periódico con curiosas repercusiones

La jornada: Viernes 4 de Enero 2007

Aspirantes a Reyes Magos inundan el Monte

Alhajas, relojes, licuadoras y hasta ropa de cama servirán para guardar la tradición

martes, 29 de abril de 2008

-Para mAr-

6 a.m.
la hora somnolienta
momento de salir por la ventana,
y encontrar
como quien despoja a un boleto de cine
de su atribución mnemotécnica,
a una taza de café vacía
y a la cafetera cultivando moho.

-Me he dicho siempre que las esporas son planas y asexuadas
-Me han dicho siempre que el café no contiene la unidad de la vida
-Me digo ahora: Tanto universo de expandido verdiblanco
sería una pena destruir sin antes contemplar.

Dizzy Gillespie & Charlie Parker: El jazz
lava los platos al controlar el movimiento de los dedos.

Preparar el desayuno es cosa de
condimentar un cadáver
y hacerlo menos muerto a base de calor.
Caso contrario, el no-muerto
se hace más materia inherte
con la insignia de la llama.

-Te pienso,
y como la noche fue
nuestro encuentro de ajedrez en la ciudad-

Masticar requiere coordinación de varias partes del rostro.


domingo, 27 de abril de 2008

Desde la percepción de infinitas posibilidades tonales

Querida alma: viejo continente por descubrir al ritmo del jazz, impregnado del sabor dulcemente amargo de la ilusión melómana de persuadir a través de sonidos transparentes y trascendentales.

Cada vez que te percibo escuchando la misma voz femenina comparto tu satisfacción, la dejadez del vacío que obliga la secuencia exacta, precisa, oportuna.

Una vez más las notas se suceden unas a otras en desorden extraordinario, como si fueran libres, y la pasión de la misma voz se vuelve un lamento brillante que te impulsa a volverte a tu pueril madurez de impresionabilidad, a un grado de simpleza y complejidad que comparten un mismo espacio al mismo tiempo.

Cada compás se vuelve parte de un sendero que la mente debe seguir.

Mis ojos se vuelven hacia mi interior, hacia ti; la sorpresiva forma de combinar sonidos te induce ese impulso de hacer que los párpados recorran su trayectoria hasta encender la mansa oscuridad.

La voz, las notas, tú, somos uno mismo; y de nuevo, te llena de satisfacción ver la inmensidad de las posibilidades tonales que penetran en tu conciencia.

Nuestro nuevo lenguaje: sentimientos, fonemas melódicos aunados a la mirada y al movimiento de esquemas ideológicos impresos en cada universo acústico: stacatto, una fuga, un crescendo, una serie de voces que confunden pero que provocan nuevas concepciones.

Y de nuevo, ritmos tan distintos se presentan en cada oído; en un entorno distinto, físicamente invisible pero perceptible, se tornan de mil formas como estrellas en el cosmos. ¡Alabada sea la infinidad! Nuestro cuerpo se vuelve un ente inmaterial flotando en un pentagrama inmenso, y cada nota como olas de mar arrastran el espíritu a cualquier ánimo: donde el espíritu trasciende, donde viajamos a través de planetas, donde vemos el final como la puerta hacia una serie interminable de finales con nuevas aperturas; la vida se vuelve intermitente y eterna, la sentimos liberada transcurriendo sobre los ecos de un pasado siempre presente, aprendiendo a atesorar sonidos.

La melodía nocturna continúa hasta siempre, para volverse de nuevo (pero distinta) la secuencia exacta, precisa, oportuna.

¿Cómo caminar sobre un vacío onírico?

Salpicando las nubes, revolviendo la carne.

Construyes entonces un mundo de alternativas,

De sonidos graves, de desperdicios lingüísticos.

Qué manera de sobrellevar la ligereza:

Dedicando frases porosas sobre un pedestal,

Escupiendo febrilmente sobre los rostros.

Caminando sobre tus amputaciones imperceptibles

Y enormes proporciones de colesterol en el cerebro.

viernes, 25 de abril de 2008

De Matmos y Wittgenstein con flores que no son rosas


“A new born child has no teeth.”—“A goose has no teeth.”—“A rose has no teeth.”—This last at any rate—one would like to say—is obviously true! It is even surer than that a goose has none.—And yet it is none so clear. For where should a rose’s teeth have been? The goose has none in its jaw. And neither, of course, has it any in its wings; but no one means that when he says it has no teeth.—Why, suppose one were to say: the cow chews its food and then dungs the rose with it, so the rose has teeth in the mouth of a beast. This would not be absurd, because one has no notion in advance where to look for teeth in a rose. ((connexion with ‘pain in someone else’s body’.))"

(Philosophical Investigations 188e)

La heterodoxia

jueves, 24 de abril de 2008

Blue Davis

Una trompeta proviniendo de un sueño ubicado más allá del muro de cristal que aboveda la conciencia se incrusta en lo blando de la mente tras en formación de espiga cruzar la capa semipermeable que cubre el sueño: Blue in green. Miles Davis deja caer las notas como con una regadera sobre ciertos bloques de la memoria que comienza a crecer y extender sus partes en pos de la luz.


La silueta femenina de tantas compañías en abismo, en sueños. ¿Qué se ama cuando se ama? Quizás piezas de fantasma, o un recuerdo traído a cuenta de las pupilas interiores por una melodía tan delicada y perfecta, tan propia y ajena, como el habla y su cúmulo de ideas llegando desde lejos, desde el tiempo de las primeras palabras floreciendo en las lenguas de nuestros arcaicos ascendientes, quienes debieron poner nombre a las cosas, abstraer ideas de la luz, de los sonidos, de la sencilla concatenación de causalidades tan factible de ilusión pero que sin embargo sirven aun hoy de remo para flotar entre el mundo.


Blue in green, voy despertando, ahora con el sonido de Coltrane, y siempre Coltrane retomando los fragmentos suspendidos por el piano dotándolos de la forma correcta para incidir sobre nuestro barco, para adornar la subjetiva perspectiva de quien se introduce en el afuera tras unas horas de ausentación, caracterizado por vagar sobre la nada, sobre el vacío que representa el letargo, la suspensión de percepción directa, la inmersión en los confines…


Las cinco, es tarde, los pies se movilizan, las demás partes del cuerpo cumplen pulcramente con su mecanizada labor, y en cuestión de minutos ya voy cruzando la puerta, voy tomando el autobús, voy llegando al subterráneo, voy abordando la oficina, y así otro día.

martes, 22 de abril de 2008

Maúllo matutino


Ante todo, Bolován (sic) es el más grande de los gatos. Un rinoceronte enfadoso oprime su pecho en la soledad, y el peso de tres mil elefantes y uno más descanza sobre su lomo. Por eso Bolován trae memorias de Salammbô vistiendo a Tanit, y por es su maullido pareciera surgir, no ya de su estómago, sino de un mar lejano y casi ausente donde los amores imposibles en brazos del enemigo se cantan en exámetros heróicos.

Su nombre, casi un insulto a sus instintos de la poesía más prmigenia, procede de algún ciego primer padre que no alcanzó a leer en el espacio entre sus ojos aquellas leyendas provenientes de la puerta de los sueños, ni vio en sus garras las manos fundadoras de mil imperios. Debido a su horrible nombre, Bolován es conocido por sus cercanos simplemente como Gato.

Gato al fin y al cabo, se levantaba todas las mañanas con un griterío de los mil inframundos. Algún día escuché quien quiso reprimirlo con comida de gatos. ¡Gatos habría que haberle dado servidos! Quien no viera en su llanto el gemido de Dido sobre las costas de Cartago, quien no viera en sus ojos la mirada de Salammbô ante Mâto agonizante, quien, en fin, no pudiera responder sus maúllidos en los más bélicos endecasílabos heróicos combinados con suaves heptasílabos sáficos, quien no pudiera hacer todo eso, o intentar hacerlo ante su sólo ronroneo, no ha sabido jamás nada de guerras, amores o gatos. Esto hay que decirlo.

Gato, para el final del día, con sus ojos azules de los más de veinte siglos que se trae encima, gusta de tener una mano cerca de su oreja, ronronear como un guerrero insensible que descanza tras la victoria, y caer dormido sus buenas dieciséis o más horas diarías; que de ser cierto lo que el aleteo de su cola parece sugerir, se las trae bien merecidas.

Sueña sueños lejanos Gato, burla mujeres en las costas de Cartago, monta elefantes en desiertos arenosos, tienes el tamaño y la profundidad en tu bostezo Gato para hacerlo, y no permitas que te llamen por un nombre si no es digno. Tu imperio de los mil siglos ha caído, pero no tu lomo lento y largo, ni tu ronroneo bélico y süave: así, con diéresis, que te las traes bien merecidas.

Para Gato, presione aquí.